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Richard Mille, a su aire

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diciembre 2007


Por Keith W. Strandberg

Los relojes de Richard Mille son muy técnicos, ingenios de altas prestaciones que han revolucionado el panorama relojero.Visité a Richard Mille durante las ferias de primavera en el stand más concurrido y bullicioso que nunca he visto. Entreví algunos relojes, pero se esfumaron antes de que pudiera tocarlos: los compradores acechaban en todos los rincones. ¿Como ha llegado Richard Mille hasta aquí? ¿Hasta adonde va a llegar la marca? Conseguí captar la atención del creador para que me respondiera a estas y a otras preguntas. Mille no es un relojero y no se disculpa por ello y, rápidamente, dispara que Enzo Ferrari no era mecánico. El sabe lo que quiere poner en un reloj y su criterio es confirmado y remunerado por sus muchos clientes. Mille se labró un prestigio profesional en la Maison Mauboussin y cuando la dejó en 1998 era Director General de la firma joyera y Director General del holding del grupo. Y lo dejó porque estaba a punto de lanzar su propia firma relojera. Mille es un apasionado de todo lo que tenga dentro un motor: coches, motos, aviones, etc.Y esta pasión se proyecta en sus relojes, en sus materiales y en sus formas. “Las ideas para mis relojes vienen de cualquier parte, de algo que ha visto o leído,” nos cuenta Mille. “De todas formas, la mayor parte de las ideas provienen de fuentes que mezclan adelantos técnicos con la pericia de la mano y el ojo del artista. Coches de Gran Turismo, monoplazas de fórmula 1, los yates Perini (como el Maltese Falcon), los planetarios mecánicos, aeroplanos, y muchos otros objetos que precisan de grandes dosis de investigación, tecnología y diseño, aunque al final también precisan de las manos que los construyan. Un reloj de pulsera no es una excepción”.

Richard Mille, a su aire RM014

Todos los diseños y bocetos se hacen en la empresa, aunque Mille está también predispuesto a otras ideas. “El hecho de que nos hagamos los diseños nosotros mismos no significa que vayamos a rechazar a priori cualquier idea que venga del exterior, debemos mantenernos abiertos y flexibles especialmente con aquellos a los que respetamos,” nos explica. “No obstante, asumo toda la responsabilidad de aprobar todos y cada uno de los detalles del diseño final de uno de mis relojes, hasta el más simple de los tornillos y los resortes, para poder garantizar que es merecedor de llevar estampado mi nombre en él: en este aspecto, no hay decisiones colegiadas.” Mille tiene la libertad de hacer cuanto desee cuando lo desee, al fin y al cabo no tiene que justificarse ante nadie más que a si mismo. “No estoy ahí para convencer o cambiar a nadie, ni para decirle a la gente lo que tiene que hacer,ponerse o comprarse,” nos dice.“Una vez dicho esto último, el solo hecho de hacer lo que pienso y siento ya hace que otros aprecien las posibilidades que hay. En tan sólo seis años he aportado muchos materiales nuevos y muchas ideas innovadoras a la relojería. Estas ideas no son faroles para impresionar o deslumbrar a la gente en campañas publicitarias, son verdaderas sofisticaciones relojeras.A base de seguir mis convicciones creo que he demostrado a la industria que no hay porque asustarse ante las nuevas interpretaciones de la relojería. Si esto sucede así, ya me doy por satisfecho porque quiere decir que ha sido beneficioso para todos los que estamos en este negocio, y para los coleccionistas que invierten grandes cantidades de tiempo y dinero en relojería.” La base de clientes de Richard Mille es muy amplia, desde coleccionistas a presidentes, reyes y ministros de todo el mundo así como los más notables hombres de negocios. “El factor que los reúne es la pasión y la fascinación por los objetos mecánicos y la autoexigencia de querer lo mejor, lo más exclusivo, en cualquier cosa que vayan a comprar,” nos explica. “Se trata de personas exigentes, apasionadas por los relojes y la relojería, que saben lo que quieren y están dispuestos a pagar lo que les cueste.”

Richard Mille, a su aire RM012

La producción

La producción de un reloj Richard Mille empieza por la elección de una línea,por ejemplo,un determinado tipo de reloj. Entonces Mille se recrea haciendo unos dibujos que hace para sí mismo. “Estos bocetos pueden ser muy generales o pueden ser ya muy detallados desde el principio,” nos indica.“Después, habrá varias conversaciones con el equipo de ingenieros y con los equipos específicos implicados en el proyecto en cuestión. Esto solo es el principio del proceso de toma y daca, ya que, por ejemplo, si les pido algo que no ha sido hecho antes, entonces debemos investigar las posibilidades, o quizá cambiar ligeramente algún aspecto del diseño o, a veces, encontrar un material que sea capaz de hacerlo posible.” “Cuando estos puntos farragosos han sido superados, pasamos a la creación del prototipo,” continúa. “Esto nos permite evaluar la viabilidad del proyecto y ponerlo todo a punto – pero también es un momento crítico, ya que se da la posibilidad de que invirtamos dos años en el desarrollo solo para acabar descubriendo que no hay manera de fabricarlo. Esto casi nos pasó con el RM012, que estuvo congelado mientras investigábamos un método para realizar la estructura tubular. Sabíamos que debía ser técnicamente factible, pero teníamos que descubrir los problemas y las soluciones de los métodos aplicados para producirla, ya que esto no se había hecho antes.” Una vez que se han aclarado todos estos temas, empieza el proceso de producción de la más alta calidad, un sistema que se aplica a todos los subcontratistas participantes designados por Mille: su lema es “lo mejor de lo mejor”. Por ejemplo, Audemars Piguet Renaud & Papi están encargados de las piezas complicadas como los tourbillons y los cronógrafos a ratrapante, Soprod cola-bora en el calibre RM 007 de señora y Vaucher en el calibre automático 005-S. Además, hay otras firmas que colaboran como consultores expertos. “No nos identificamos con el concepto de fábrica, que consideramos que es intrínsecamente artificial; por ejemplo en Suiza no se trabajó nunca así,” dice Mille. “Ya desde los inicios, cada comarca, ciudad o pueblo tenía su propia especialidad y colaboraban para crear los relojes. ¿Por qué crear nuestro propio tourbillon si los expertos que llevan años fabricándolos están carretera abajo en el siguiente valle? ¿Solo por el prurito del nombre “fábrica”? No hay manufactura en Suiza que lo haga todo por si sola, así que yo voy a por lo mejor de lo mejor y superviso los encargos especiales para los productos de Richard Mille.De este modo, la esencia del reloj se mantiene bajo nuestro control, independientemente de quien haya trabajado en él para nosotros. En mi opinión, esta forma de trabajar es la mejor”. Es de vital importancia, para Richard Mille, tener movimientos de su propiedad para garantizar la calidad y para mantener la independencia de la empresa. “Aunque la disposición geométrica de un movimiento sea idéntica al de otro calibre, como es el caso del 005-S y del 007, los cambios e innovaciones añadidos por Richard Mille son, en mi opinión, críticos e importantes para el funcionamiento del reloj, su estabilidad, el diseño y robustez a largo plazo”.Los materiales usados,los puentes del mecanismo, engranajes, ruedas y tornillos, y otros detalles, usados en los movimientos están todos totalmente remanufacturados para convertirse en nuevos calibres que cumplan íntegramente con mis ideas y mejoras aplicadas”. “No ocurre lo mismo en el caso de los tourbillons y los cronómetros ratrapantes como los RM 002- V2, 003-V2, 004 V-2, 008-1, 006, 009, 012, 014 y 015. Se trata de movimientos de nuevo diseño creados a partir de una hoja en blanco, en que cada reloj presenta enormes avances como ningún otro en el mercado. Podemos decir pues, que la gama de relojes de Richard Mille cuenta con una mayoría de relojes con movimientos revolucionarios de nuevo diseño.” Actualmente los relojes Richard Mille se distribuyen de forma muy exclusiva. En 2006 se fabricaron unos 1500 relojes y las previsiones para este año rondan los 2000. Para el futuro inmediato, Mille prevé un techo de unas 5000 piezas anuales. “Esto significa que nunca tendremos varios cientos de puntos de venta con nuestros relojes, aunque, de todos modos, este no es nuestro objetivo pues somos una marca muy exclusiva”, nos dice. “Por el momento, hay un crecimiento algo mayor en el numero de puntos de venta en comparación con el numero de relojes disponibles para la venta y eso puede generar algunas tensiones en el mercado. Pero esta circunstancia se suavizará a medida que vayamos creciendo poco a poco”. Mille esta orgulloso de su compromiso con la calidad. No acepta soluciones de conveniencia y no recorta gastos para mantener una posición en el mercado. Íntimamente, Mille cree que sus relojes son “una máquina pura en cada uno de sus detalles y acabados,hecha siguiendo los más altos estándares existentes hoy en día.” Los precios de venta de los relojes Richard Mille van desde los 33.000 euros hasta los 500.000 euros.

Richard Mille, a su aire RM010

“Un reloj Richard Mille es realmente confortable de llevar y contiene tantos detalles, ideas y técnicas que a uno le van a coger ganas cada noche de ponerse una lupa de relojero para contemplarlo con el mayor detalle.” Dice Mille orgulloso. “Me estoy divirtiendo como nunca lo había hecho antes. Estoy haciendo exactamente lo que deseaba hacer y estoy rodeado de personas inteligentes y con talento. ¿Qué puede ser más divertido que esto?” “Realmente me encanta darle la vuelta a las cosas y hacer las cosas a mi estilo, sin encontrar mucha oposición,” continúa. “Cada año que pasa, la credibilidad de la marca y de sus relojes crece exponencialmente, lo que significa mayores posibilidades, económicas y de estructura, para llevar la marca a explorar más allá del terreno conocido. Me ha costado mucho conseguir tener esta libertad de creación y ahora pretendo ejercerla”. Mille, no obstante, admite que la firma que fundó tiene una actitud desafiante. “De momento estamos en una etapa de transición, que quiere decir que se nos reconoce como un nuevo fenómeno de la industria relojera y de camino a un nuevo reto,” nos señala.“La gama de relojes se ha ampliado a lo largo y a lo ancho, nos hemos dotado de un eficiente servicio post-venta, estamos formando a los revendedores detallistas en nuestras instalaciones, hemos creado RM Europa para dar servicio a nuestros clientes europeos, y toda esta clase de cosas. Se trata de una situación típica después de que una marca ha completado su penetración en el mercado: prestar atención al desarrollo a largo plazo y la creación de nuevos modelos que posean y remarquen la esencia de los conceptos que defendemos.” Para Mille, el tiempo es un lujo. “Es un lujo disponer de tiempo,” comenta.“El tiempo es algo que reside dentro de cada reloj Richard Mille. De esta forma, mi trabajo es crear más tiempo para cada día.”